EL EXCESO
EL EXCESO DE LÍMITES O DIMENSIONES
Cuando el mundo pierde la cabeza buscando teorías y preguntas del por que de todo, cuando la ciencia se frustra por toparse con ciertos límites que no puede traspasar, nos damos cuenta que hay cosas que existen y no se pueden ver.Tal vez necesitamos activar nuestros sentidos más a fondo para encontrar un mensaje, un mensaje que va más allá de la economía, más allá del encrucijamiento ético que abarca el siglo XXI, más allá que la enfermedad, mas allá que la tecnología la política o el intelecto. Traspasa barreras que nos cuesta abandonar.
Un mensaje que se escucha a los cuatro vientos, mensajeros que nos dicen cosas que la razón no puede entender. Lo poco que podemos comprender es que aquí están pero no están. Dicen que hay un lugar diferente al nuestro, que al parecer todos viajaremos hacia ese mundo extraño, viaje que destina a la humanidad.
Nos hemos negado nosotros mismos a la creencia del espíritu, la energía cual gastamos a diario en la angustia de conseguir dinero, poder, sabiduría y éxito, deseos reprimidos que nos empujan a violar lo establecido, siempre estamos inconformes con lo que tenemos y excedemos limites por conseguir a como de lugar lo que tanto deseamos.
La relatividad ha llevado la moral a una confusión infinita donde se ha llegado a tal punto de justificar todo lo que hacemos por que ya todo es posible, el hombre creo sus propias reglas diversificando la posibilidad de hechos que atenta con nuestra cordura accionando un dispositivo que funciona mecánicamente para creernos nuestras propias mentiras y romper nuestras propias reglas.
Nos ponemos armaduras para la batalla diaria que ataca nuestra moral y por ende cargamos un escudo para que nada traspase nuestro corazón frágil y humano. Poco a poco, nos hemos convertido en una especie de androides mitad humanos mitad robots, fríos pero calidos, con vida y sin vida. A veces actuamos por medio de un mecanismo irracional donde no pensamos ni sentimos dolor, nos acostumbramos al caos.
Pero también está la parte frágil donde el humano deja de creerse Dios y por ende un ser indestructible.
El exceso es parte de la vida misma
Las barreras que separan lo mortal con lo inmortal del ser humano, siempre será una pregunta sin respuesta, pero no podremos contradecir por mucho tiempo que el hombre necesita algo más que un vacío sin caminos.
La creencia de la fe puede llevar a que el hombre encuentre respuestas que solo por este medio puede encortar.
A veces necesitamos abandonar lo material y encontrar cosas nuevas tan solo por el hecho de ser poco exploradas, de alguna manera hay una atracción inevitable de lo espiritual a lo físico y de lo físico a lo espiritual. Estos seres exceden identidades de luz y sombra.
Abren la puerta que puede estar en cualquier lugar, la puerta a otro u otros mundos paralelos al nuestro, mundos que permiten indicios hacia algo sublime.
Energías que se mofan de nuestra inocencia y lloran aberraciones. Se mueve en nuestras narices tal vez preguntando cual es su realidad, cuál es mi realidad y cuál es nuestra realidad.
La libertad, está en nosotros despojarnos de toda atadura que nos atormenta.
De nada nos sirve preguntarnos y preguntarnos hasta el punto de perder la cordura.
Hay cosas en el mundo que necesitan de la ciencia para el beneficio humano,
pero hay que reconocer que estamos llenos de límites y que hay cosas mucho más allá de nuestro entendimiento.
El humano de hoy esta saturado de creencias hacia el pesimismo y recargado de codicia, evitando creer en algo positivo, Tal vez estos seres que vagan por nuestras tierras abren la puerta no solo hacia el otro mundo sino también abren la puerta al entendimiento de una manera diferente.
Albert Einstein, uno de los seres más inteligentes en nuestro mundo reconoció la mano creadora de una energía sobrenatural impuesta sobre todo diciendo: “El hombre solo es grande cuando esta de rodillas ante Dios”.
Albert Einstein”
Así podemos ver que la ciencia y el hombre moderno podrán explorar en el concepto del conocimiento pero por respeto al mismo es considerable abrir un paréntesis en este fenómeno espiritual que es tan evidente al resto de nuestros sentidos.
Guillermo Quintero